'El sacrificio valió la pena': el Dr. John Nyamu de Kenia relata por qué pasó un año en prisión
Hasta el año 2010, el aborto era ilegal en Kenia excepto para salvar la vida de la mujer. Durante años el clima de temor y secreto en torno al aborto perjudicó a las mujeres, sus familias y prestadores de servicios de salud. En Kenia el aborto inseguro aún causa un 30% de las muertes maternas e innumerables lesiones.
La recién ratificada constitución keniana permite la interrupción legal del embarazo por causales mucho más amplias. Una vez que la nueva ley esté totalmente en vigor, incrementará drásticamente la capacidad de las mujeres para ejercer sus derechos reproductivos.
Mary Fjerstad, asesora clínica senior de Ipas, recientemente se reunió con el muy respetado Dr. John Nyamu de Kenia para hablar sobre el largo y difícil camino que han tenido que recorrer él y tantas otras personas kenianas para llegar a donde se encuentran hoy.
Mary Fjerstad: Doctor Nyamu, ¿podría decirme cómo era la situación en Kenia cuando el aborto era considerado un acto criminal? [Nota de la editora: Antes de la reforma constitucional, el aborto era sumamente restringido en Kenia y existían pocas indicaciones legales para realizar el procedimiento.]
Dr. John Nyamu: La mayoría de las y los profesionales de la salud tenían miedo de hablar abiertamente al respecto. Nunca se realizaban abortos en hospitales gubernamentales a menos que la vida de la mujer estuviera en peligro. Aun así, era muy burocrático, ya que el médico podía efectuar el procedimiento únicamente con el permiso por escrito de dos médicos más: uno tenía que ser psiquiatra y el otro médico de alto nivel en el hospital. Los procedimientos de aborto eran efectuados por legrado uterino instrumental o por inducción. En realidad, estos abortos legales eran efectuados casi exclusivamente en el Hospital Nacional Kenyatta, en hospitales provincianos y muy rara vez en hospitales distritales. (El Hospital Nacional Kenyatta es el principal hospital docente de Nairobi.)
En los hospitales había salas donde las mujeres que tenían abortos inseguros eran tratadas por daños al útero y los intestinos debido a perforaciones y desarrollaban sepsis y lesión cerebral y muchas mujeres morían.
Los abortos se mantenían en secreto; las mujeres tenían abortos tardíos. La penalidad para un médico que efectuaba un aborto [ilegal] era 14 años [en prisión]; el personal de farmacias podía ser encarcelado durante tres años por suministrar medicamentos abortivos y las mujeres podían ser encarceladas durante siete años por tener un aborto.
Algunas clínicas privadas ofrecían servicios de aborto seguro. Eran acosadas con regularidad por la policía, generalmente por extorsión. Eran usadas virtualmente como cajeros automáticos personales de la policía. El policía decía: “Me hace falta dinero, deme su dinero o la arresto”. Todo el personal, incluidos los profesionales de enfermería y medicina, y las mujeres que buscaban servicios de aborto podían ser arrestados. Debido al temor, el personal de salud continuaba dándole dinero [a la policía] para comprar su libertad.
Su caso fue destacado en un artículo del Centro de Derechos Reproductivos en 2010: “In Harm’s Way: the Impact of Kenya’s Restrictive Abortion Law.” ¿Podría resumir lo que le sucedió que provocó la redacción de este artículo?
En 2004, [se publicaron datos] que mostraron tendencias y consecuencias preocupantes del aborto inseguro en Kenia. Justo después comenzó la ofensiva contra clínicas, la búsqueda de mujeres que habían abortado, algunas clínicas fueron cerradas y yo fui un blanco. Se encontraron 15 fetos a lo largo de una carretera principal con algunos documentos de un hospital donde yo había trabajado anteriormente pero que había cerrado desde entonces. La policía hizo una redada en mi clínica y arrestó a dos enfermeras y a mí. Al parecer, esto estuvo muy bien organizado con todos los medios de comunicación, incluidas la prensa, radio y televisión, presentes para reportar al respecto. Cuando nos pidieron que pagáramos sobornos, nos negamos, porque sabíamos que los fetos no provenían de nuestra clínica y que los documentos fueron plantados en la carretera, y nos encarcelaron. [Nota de la editora: Posteriormente los exámenes de patología encontraron que los fetos eran mortinatos, no fetos abortados.]
Los tres fuimos acusados con dos cargos por homicidio, y no por un delito específico al aborto. Dado que en Kenia homicidio es un crimen donde no se concede la libertad bajo fianza, tuvimos que permanecer en prisión preventiva hasta nuestro juicio. Los tres pasamos un año en prisión. Una de las enfermeras tenía seis meses de embarazo y dio a luz durante su tiempo en prisión. Una de las enfermeras aún trabaja para mí y la otra consiguió su tarjeta de residencia en EE. UU. y desde entonces emigró a Estados Unidos.
El Director de Servicios Médicos del Ministerio de Salud le ordenó a un médico de alto nivel, ginecólogo, que acompañara a la policía e inspeccionara las dos clínicas administradas por Servicios de Salud Reproductiva. El propósito de la inspección fue verificar si había equipo abortivo. Él testificó en corte que las dos unidades de salud tenían equipo legal que normalmente se encuentra en una clínica ginecológica y que se hubiera sorprendido si no lo hubiera encontrado ya que él utiliza el mismo equipo en su trabajo. Al departamento forense de la policía se le pidió que buscara ADN en el equipo de la clínica. Se tomó ADN de todo instrumento o equipo que tenía sangre, incluso los sofás y batas de laboratorio fueron confiscados. Los resultados del químico gubernamental encontraron que no había conexión entre el ADN y los fetos encontrados en la carretera o los especímenes de sangre en la clínica. El médico también encontró que la clínica estaba registrada debidamente y que todo el personal tenía autorización actualizada para ejercer su profesión.
Con el tiempo, el caso fue declarado improcedente [Nota de la editora: Los absolvieron de todos los cargos]. Tras ese fallo, el procurador general decidió no continuar con el enjuiciamiento debido a la falta de evidencia.
¿Fue terrible estar en prisión durante un año?
Sí, fue terrible, pero el sacrificio valió la pena. Estuve en la prisión Kamiti Maximum, donde encarcelan a los peores criminales. Estuve confinado en una celda pequeña durante todo un año. Me sentía verdaderamente perseguido, pero como dije antes, el sacrificio valió la pena.
¿Por qué dice que el sacrificio valió la pena?
Casi todos los días los medios de comunicación reportaban acerca de mi arresto y encarcelamiento. La publicidad les permitió a las personas darse cuenta de la magnitud y las consecuencias del aborto inseguro en Kenia; miles de mujeres estaban muriendo. Anteriormente, nunca se hablaba en público sobre aborto. En Kenia hay solo aproximadamente 250 gineco-obstetras, en algunos distritos no hay ni uno solo. La sensación mediática de este caso impulsó a la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Kenia (KOGS), la Asociación Nacional de Enfermeras de Kenia, la Federación de Mujeres Abogadas, defensoras y defensores de los derechos humanos, organizaciones a favor de los derechos de las mujeres y muchas otras entidades, a formar una alianza a favor de los derechos reproductivos.
Hasta la fecha esta alianza continúa en existencia y es conocida como la Alianza por la Salud y los Derechos Reproductivos (Reproductive Health and Rights Alliance, RHRA). La RHRA es una plataforma para abogar por disminuir las tasas de mortalidad y morbilidad maternas atribuibles al aborto inseguro. La alianza ofrece apoyo técnico a quienes prestan servicios de aborto por medio de la Red de Salud Reproductiva (Reproductive Health Network, RHN). El público tomó conciencia del aborto y los daños causados por el aborto inseguro. Se abrió la ventana para que el público se diera cuenta del terrible impacto del aborto inseguro en Kenia.
Este debate se extendió a la redacción de la versión preliminar de la nueva Constitución en el año 2010. La Constitución establece que “toda persona tiene derecho al más alto nivel posible de salud, que incluye el derecho a servicios de salud, incluidos los servicios de salud reproductiva”.
Mi arresto, encarcelamiento y [por consiguiente] publicidad al respecto generaron conciencia pública que propició una transformación en el entendimiento de que los servicios de aborto seguro son esenciales para evitar la mortalidad y morbilidad maternas.
¿Habrá más acción en su caso?
Sí, desde entonces, demandé al gobierno por denuncia falsa y subsiguiente detención durante un año en prisión preventiva. El caso lleva los últimos seis años en corte sin aún asignarse una audiencia.
¿Qué significa la expansiva definición de salud en la nueva constitución en cuanto al momento en que el aborto es considerado legal?
El aborto es legal si el embarazo pone en peligro la vida de la mujer; como tratamiento de urgencia; o cuando el embarazo pone en peligro la salud, definida en términos generales: física, social y mental. Si en la opinión de un profesional de la salud capacitado, el aborto se efectúa de buena fe (es decir, cuando el embarazo pone en peligro la salud física, social o mental de la mujer), éste es legal. [Nota de la editora: Según la nueva ley, la mujer puede tomar su decisión respecto al aborto con un solo profesional de la salud; no se requiere la participación o aprobación de otros profesionales de la salud.]
¿Cuáles son las categorías de profesionales de la salud que pueden efectuar abortos legales?
Profesionales de medicina, enfermería y partería, así como directores clínicos [que han recibido capacitación en la prestación de servicios de aborto] ahora pueden realizar abortos legales.
¿Cuáles son los próximos pasos para transformar las políticas a fin de establecer servicios de aborto seguro y legal en Kenia?
Ipas y otras organizaciones contribuyeron a la preparación con el gobierno de un documento oficial titulado “Normas y lineamientos para disminuir las tasas de morbilidad y mortalidad atribuibles al aborto inseguro”. El título proviene de un documento similar de Zimbabue y es brillante. Kenia, al igual que otros países, desea lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir la mortalidad materna en un 75%; esto no se puede lograr si no hay servicios de aborto seguro disponibles.
El otro logro en transformación es la modificación de los códigos de ética y alcance de profesión para todas las asociaciones profesionales de Kenia. Ya se realize su modificación y ahora solo falta su lanzamiento.
Esta transformación al acceso a servicios de aborto legal en Kenia es testimonio de un pueblo muy valiente e inspirado, dedicado al bien común, que ha hecho muchos sacrificios. ¿De qué manera todos los cambios que discutimos han afectado a quienes prestan servicios de aborto seguro y a las mujeres?
Ahora quienes prestan servicios de aborto están conscientes de las protecciones ofrecidas por la constitución. Esto a su vez ha ampliado el acceso a los servicios de aborto seguro y, por ende, les ha permitido a las mujeres realizar sus derechos reproductivos. Además, está disminuyendo el índice de acoso de quienes prestan servicios de aborto.