Por Gillian Kane, Asesora sénior de la Unidad de Políticas de Ipas
Hasta hace unos cinco años, si una mujer quería usar el baño en el Parlamento de Jamaica, tenía que salir del edificio. Construida en 1960, la Casa George William Gordon nunca previó tener que dar cabida a la participación de mujeres en asuntos legislativos. No obstante, la instalación de un cubículo de baño solitario no significa que se ha logrado la igualdad de género; hoy día sólo el 10 por ciento del Parlamento jamaiquino está integrado por mujeres. La poca participación de las mujeres en la política jamaiquina dice mucho del lugar de la mujer en el país. Sin embargo, actualmente existe un encarnizado debate político en el Parlamento, que podría mejorar considerablemente la condición socioeconómica, la salud y la vida de las mujeres en Jamaica. Por primera vez en casi 30 años, Jamaica está revisando sus leyes de aborto y es posible que pronto liberalice su legislación punitiva.
El aborto es ilegal de acuerdo con la Ley de 1864 de Ofensas contra la Persona, la cual se basa en la Ley Inglesa de 1861 con el mismo título. El castigo de los prestadores de servicios de salud o de una mujer que busca un aborto ilegal es “cadena perpetua, con o sin trabajos forzados.” Existe una ley común, que permite el aborto para salvar la vida de la mujer embarazada, pero no hay ningún registro de que se estén efectuando procedimientos de interrupción legal del embarazo en Jamaica.
En 2004, el gobierno jamaiquino, motivado por las altas tasas de mortalidad materna atribuible al aborto inseguro, formó el grupo de Asesoría en la Revisión de las Políticas de Aborto (APRA) para evaluar las leyes de aborto en Jamaica y hacer recomendaciones para mejorarlas. La versión preliminar de la legislación, presentada ante el gobierno en febrero de 2007, es bastante progresista ya que permite el aborto legal hasta las 12 semanas del embarazo. Actualmente, el gobierno está en proceso de estudiar las recomendaciones mediante un Comité Selecto Conjunto (JSC) del Parlamento, designado por el Ministerio de Salud.
Las audiencias comenzaron al final del año pasado y se celebran cada jueves. Los oponentes del proyecto de ley han sido encabezados por el Padre Richard Ho Lung, fundador de la orden religiosa de los Misionarios a los Pobres, quien ha categorizado el aborto como maléfico y brutal. El Grupo de Trabajo en la Salud y los Derechos Reproductivos de las Mujeres, de la organización Alternativas de Desarrollo con Mujeres para una Nueva Era (Development Alternatives with Women for a New Era -- DAWN) coordinó los esfuerzos de promoción y defensa del derecho al aborto. Los integrantes de DAWN son profesionales experimentados, que trabajan en el área de los derechos sexuales y reproductivos y abogan por el derecho de las mujeres jamaiquinas a tener acceso a servicios de salud seguros, así como por su derecho a la autonomía reproductiva.
Hace poco, el Colectivo de Teatro Sistren (Sistren Theatre Collective) —una organización feminista, que lleva más de 32 años trabajando en barrios jamaiquinos de bajos ingresos, sensibilizando a las comunidades respecto a los asuntos de interés para las mujeres— se presentó ante el Parlamento. La obra teatral del Colectivo Sistren dramatizó las experiencias personales de las mujeres de las zonas urbanas deprimidas que tienen embarazos no deseados. Según cuenta la prensa, el Colectivo hizo una marcada impresión en los parlamentarios. St. Aubyn Bartlett, integrante del Comité, aplaudió a las mujeres cuando afirmó: “Lo veo como la voz del pueblo.”
Aún falta por ver cómo votará el Parlamento en cuanto a las recomendaciones del grupo APRA. Varios integrantes del Comité de 16 personas han brillado por su ausencia en muchas de las audiencias. De hecho, muchas audiencias a penas han podido lograr un quórum. En la quinta audiencia, celebrada en febrero, sólo se presentó el Presidente del Comité, el Ministro de Salud Rudyard Spenser.
El gobierno jamaiquino tiene la oportunidad de mejorar su récord en cuanto a los derechos de las mujeres. Instalar un baño en el Parlamento indudablemente fue un primer paso positivo, pero aún falta un gran trecho por recorrer.
Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org