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13 junio 2007
Three smiling women
“Let’s Talk About Sex” (“Hablemos de sexo”) atrajo a una diversa gama de activistas en cuestiones de justicia reproductiva, provenientes de todas partes de Estados Unidos, con el fin de tratar la sexualidad y los derechos humanos.
Foto cortesía de Richard Lord.

Desde el 31 de mayo hasta el 1 de junio, Ipas colaboró con SisterSong Women of Color Reproductive Health Collective y otros colaboradores para presentar “Hablemos de sexo”, un congreso notable de diversos activistas en derechos sexuales y reproductivos, provenientes de todas partes de Estados Unidos.

El congreso fue convocado en respuesta a lo que los patrocinadores percibieron como el enfoque clínico del sexo más utilizado en el movimiento de EE.UU. a favor del derecho de decidir.  Según el sitio Web del congreso: “…el derecho de tener relaciones sexuales rara vez es mencionado cuando se tratan cuestiones de derechos reproductivos y humanos”.

El evento de tres días de duración fue celebrado en Chicago y consistió en más de 90 talleres sobre temas como los aportes que pueden hacer las mujeres jóvenes para crear un movimiento de justicia reproductiva más sólido; las formas en que las restricciones estatales sobre el aborto afectan a las mujeres de color; el fomento de la educación sexual en las escuelas de EE.UU.; y los valores de la sociedad en torno al aborto en Estados Unidos.

Leila Hessini, Senior Associate de la Unidad de Políticas de Ipas, presentó “Mapping Our Rights” (Trazando nuestros derechos en un mapa), un proyecto único realizado de manera conjunta entre Ipas, SisterSong, sedeada en Atlanta, y la Comisión Especial Nacional de Gays y Lesbianas (National Gay and Lesbian Task Force), con sede en Nueva York. El Mapa es una herramienta interactiva, que les permite a los activistas y reporteros entender cómo influyen las políticas estatales en los derechos sexuales y reproductivos en Estados Unidos.  Esta colaboración es una de las primeras de esta índole y representa un puente entre los movimientos de derechos reproductivos, justicia reproductiva y derechos sexuales.

Hessini dijo que al igual que el Mapa ha ayudado a los progresistas a entender mejor los vínculos entre sus movimientos, el congreso “Hablemos de sexo” brindó la oportunidad de tratar la salud reproductiva de una manera que trascendió las líneas raciales y fronteras nacionales.

En otra ponencia en la cual se exploró cómo las políticas de EE.UU. son perjudiciales para la salud de las mujeres, Hessini comparó la forma en que las políticas del gobierno estadounidense afectan a las mujeres dentro de sus fronteras y más allá de éstas.

En Estados Unidos, dijo Hessini, la falta de apoyo para la salud reproductiva de las mujeres “está teniendo consecuencias devastadoras sobre la salud y la vida de los habitantes de nuestra nación. Las tasas de embarazo no deseado e ITS son las más altas de todos los países industrializados; el VIH/SIDA es la causa principal de muerte entre las mujeres áfrico-americanas de 25 a 34 años de edad; y los estados están proponiendo la prohibición total del aborto, lo cual posiblemente signifique que sería más fácil tener un aborto en la Ciudad de México que en Misisipí.”

Las políticas de EE.UU. tienen un impacto directo en la salud de las mujeres a nivel mundial debido a:

A pesar de que los indicadores de salud reproductiva y el ambiente de políticas públicas demuestran la dificultad de garantizar los derechos de las mujeres a la salud y a la atención médica en Estados Unidos, la situación en muchos países en desarrollo es mucho peor, dijo Hessini.

El embarazo —una de las experiencias más comunes de las mujeres— es mortal en muchas partes del mundo. Cada minuto de cada día, una mujer muere por causas relacionadas con el embarazo o el parto. Cada día, el aborto inseguro mata a 200 mujeres, el 14 por ciento de las cuales tienen menos de 20 años de edad. Una de cada tres mujeres mundialmente es víctima de violencia basada en género.

Los activistas que asistieron al congreso “Hablemos de sexo” forman parte de diversos movimientos de justicia reproductiva y social, desde activistas indígenas en cuestiones del medioambiente hasta activistas latinas en derechos reproductivos, hasta mujeres de color y activistas lesbianas/gay/bisexuales/y de transgénero.

“Este congreso demuestra la importancia de trascender nuestras fronteras de naciones y movimientos y etnia”, dijo Hessini. “Los aspectos de la sexualidad y los derechos humanos son integrados a lo largo de la experiencia humana”.


Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org