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| En toda América Latina, los médicos suelen recibir poca formación sobre el impacto del aborto inseguro en la salud pública, o capacitación sobre cómo proporcionar atención segura del aborto. |
| (c) Richard Lord, 2008 |
El acceso a los servicios de aborto seguro nunca ha sido fácil para las mujeres latinoamericanas. Los defensores de la salud reproductiva a menudo señalan las restricciones jurídicas como una barrera principal al acceso. En la mayoría de los países latinoamericanos se permite el aborto sólo en situaciones que ponen en peligro la vida o la salud de la mujer. En Chile, El Salvador y Nicaragua existe una prohibición total del aborto. Pero aun si en todos los países latinoamericanos se eliminaran las restricciones jurídicas, aún permanecerían otras barreras considerables. En México, una de estas barreras surge de la formación que reciben los estudiantes de medicina: en las facultades de medicina mexicanas no se imparten suficientes cursos sobre el aborto o su impacto en la salud pública.
Cuando el Distrito Federal de México (el distrito que gobierna la Ciudad de México) legalizó los servicios de aborto en abril de 2007, muchos grupos progresistas de promoción y defensa (advocacy) aplaudieron esta decisión. Desde entonces, miles de mujeres en la Ciudad de México han recibido servicios eficaces y seguros. Sin embargo, los servicios de aborto continúan siendo muy restringidos en el resto del país, y la falta de capacitación adecuada continúa siendo un problema.
En “El aborto y la educación médica en México”, un artículo en español publicado en el número de Mayo/Junio de Salud Pública de México, una revista internacional editada bimestralmente por el Instituto Nacional de Salud Pública, se trata la falta de capacitación adecuada para los estudiantes mexicanos de medicina y se explican los efectos que tiene esta falta de capacitación en las mujeres. Además, se habla de los esfuerzos de los autores y de Ipas por incorporar capacitación sostenible sobre la salud y los derechos reproductivos en los currículos de las facultades de medicina mexicanas.
“En muchas facultades de medicina, el aborto es presentado a los e studiantes de medicina de una forma muy limitada”, dice Debbie Billings, subdirectora sénior de la unidad de investigación y evaluación de Ipas y una de las autoras del estudio. “El aborto es presentado en términos muy clínicos. Es presentado como totalmente ilegal, y definitivamente no es presentado como parte de la atención fundamental a la salud reproductiva. El aborto es muy marginado.”
Billings y los otros autores del estudio, Deyanira González de León-Aguirre y Rubén Ramírez-Sánchez, tratan cuatro áreas principales de deficiencia en la formación médica de México con relación al aborto y la salud y los derechos reproductivos: los estudiantes de medicina no aprenden sobre los diversos motivos de las mujeres para decidir interrumpir sus embarazos; no aprenden sobre el hecho de que el aborto inseguro es un grave problema de salud pública; los estudiantes no aprenden acerca de las disparidades sociales y económicas que permiten acceso a los servicios de aborto a algunas mujeres pero no a otras; y los e studiantes no reciben la capacitación o no realizan la práctica clínica necesarias para proporcionar servicios seguros y modernos de aborto.
Las deficiencias de capacitación en salud reproductiva imponen graves límites a la atención que reciben las mujeres, agrega Billings. Muchas mujeres que logran obtener servicios de aborto los reciben de médicos que posiblemente utilicen métodos anticuados o que carecen de práctica y capacitación para poder proporcionar servicios modernos de manera segura. A otras mujeres se les niega su derecho a los servicios legales cuando los médicos no mencionan al aborto como una opción o no suministran información importante a sus pacientes. En muchos casos, los médicos no divulgan la información porque ignoran los detalles sobre las leyes de aborto del país y cuándo los servicios de aborto son legales.
Para mejorar la calidad de la atención que reciben las mujeres se necesita cambiar drásticamente la forma en que los médicos y otros prestadores de servicios de salud aprenden a hacer su trabajo; Ipas lleva ocho años confrontando este reto. En el año 2000, los autores del estudio, iniciaron un proyecto piloto de Ipas México con la finalidad de examinar y suplementar la capacitación proporcionada en las facultades de medicina y enfermería en toda la extensión del territorio nacional.
Este proyecto abarcó seminarios, discusiones y talleres, así como conversaciones con profesores sobre la ampliación de sus currículos. Los seminarios con los estudiantes de medicina empezaron con el aborto como el tema principal, acompañado de información sobre la anticoncepción de emergencia, los derechos humanos y la ética médica. Al cabo del año 2005, se amplió el proyecto para examinar los derechos humanos como un tema central que necesitaba ser incorporado en los programas de las facultades de medicina y enfermería.
Dado que la falta de capacitación en salud reproductiva es un problema en toda América Latina, con el tiempo, el proyecto fue establecido en universidades por toda la región: cuatro en Nicaragua, uno en El Salvador y cuatro en México. Los equipos de Ipas en los diferentes países latinoamericanos ahora trabajan con profesionales destacados en los campos académico, médico y de derechos humanos, con el fin de garantizar que en las facultades de medicina y enfermería se impartan cursos sobre la salud y los derechos reproductivos.
Aunque se han logrado avances con estos esfuerzos, los autores concluyen que aún falta mucho por hacer:
“Los médicos tienen la obligación esencial de proporcionar a las mujeres acceso a los servicios de aborto cuando éste es permitido por la ley. También tienen la
responsabilidad de garantizar atención a las mujeres que sufren de complicaciones del aborto inseguro. Por estas razones, incorporar el enfoque de la salud y los derechos sexuales y
reproductivos en la formación médica, con un punto de vista amplio que incluya la atención integral del aborto, es una tarea que no debe evitarse o postergarse.”
Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org