Ipas está creando un kit de herramientas para evaluar los servicios de salud brindados a las sobrevivientes de violencia sexual
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| Una herramienta de Ipas para evaluar la calidad de los servicios de salud brindados a las sobrevivientes de violencia sexual tendrá el potencial de mejorar la atención de mujeres de todas partes. |
| Foto cortesía de Richard Lord. |
Ipas está en el proceso de crear un kit de herramientas de evaluación para ayudar a los programas de salud que proporcionan servicios a las sobrevivientes de agresión sexual. El kit fue elaborado en respuesta a las necesidades de los administradores de servicios de contar con herramientas sencillas que midan la eficacia y calidad de la atención que se brinda a las usuarias.
En junio, Ipas recibió una subvención de la Iniciativa para la Investigación de la Violencia Sexual (SVRI), un proyecto del Global Forum for Health Research y el Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica. La subvención financia la compilación y la publicación en Internet de un paquete integral de herramientas y métodos de evaluación para proyectos de violencia sexual mundialmente. El kit de herramientas podrá adquirirse a partir de octubre en los sitios Web de Ipas y SVRI.
La Subdirectora Senior de Investigación de Ipas, Debbie Billings, es integrante del grupo coordinador de SVRI y encabeza el esfuerzo con colegas de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) y el Research Triangle Institute, ambos con sede en Estados Unidos.
Billings dijo: “Ipas lleva un año trabajando con los fondos de la Región de Latinoamérica y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) con el fin de crear un kit de herramientas con instrumentos e indicadores para las personas que desean evaluar la calidad de los servicios de salud brindados a las sobrevivientes de violación. Las herramientas fueron probadas en cuatro países latinoamericanos y pueden ser utilizadas por organizaciones para evaluar sus servicios mediante entrevistas con los prestadores de servicios de salud y las usuarias de los servicios, el seguimiento del inventario de suministros y el análisis de políticas públicas. Pensamos que será un buen paquete de materiales que las personas podrán adaptar conforme a su entorno”.
La subvención de SVRI le permitirá a Ipas utilizar como base el kit de herramientas elaborado por su programa en Latinoamérica y llevarlo a un público más amplio de prestadores de servicios, administradores, formuladores de políticas, investigadores y activistas. Después de evaluar las fortalezas y debilidades de sus servicios, podrán ofrecer atención más integral, alcanzar mejor a las usuarias objetivo y utilizar sus recursos financieros de una forma más eficaz en función de los costos.
Durante la primera fase del proyecto de UNFPA, los investigadores de Ipas y UNC exploraron los métodos ya establecidos de definir y medir la calidad de la atención de las víctimas de agresión sexual.
Billings continuó: “A pesar de que el proyecto de UNPFA estaba centrado en Latinoamérica, la búsqueda de publicaciones terminó centrándose principalmente en Estados Unidos y Canadá porque es en esos países donde se está publicando en revistas revisadas por pares. Pero no podemos basar todo nuestro trabajo en los Estados Unidos”.
La búsqueda de publicaciones mostró que existían pocos estudios que hubieran evaluado la calidad de los servicios de salud para las personas que han sufrido violencia sexual; un factor es el reconocimiento relativamente reciente de la violencia sexual como un problema internacional de salud pública. Desde que dicho reconocimiento se ha rezagado, también se ha ido a la zaga el énfasis en asegurar que los programas que intentan prevenir la violencia o atender a las sobrevivientes sean verdaderamente eficaces.
Además de la falta de diversidad geográfica en la revisión de las publicaciones, se observó una asombrante falta de información sobre la inclusión y evaluación de los servicios de salud reproductiva para las sobrevivientes.
“Para mí es increíble,” dijo Billings, “que ni tan siquiera en Estados Unidos, no se haya utilizado el acceso a los servicios de aborto seguro como un indicador de la calidad de la atención. Y muy pocos incluyeron la anticoncepción de emergencia. Aún estamos al nivel de ayudar a la mujer a recuperarse, atender su salud mental o si presenta señas de moretones, cortadas o quemaduras, asegurar que ella reciba la atención que necesita. Pero aún se carece de los aspectos relacionados con la atención en salud reproductiva, al menos en los programas de medición y evaluación”.
Con su participación en la SVRI, Billings espera motivar a los investigadores a establecer las necesidades de salud reproductiva de las sobrevivientes como un aspecto clave del estudio y fomentar debate sobre cómo las sobrevivientes de violencia sexual deben tener acceso a la gama completa de servicios de salud reproductiva, incluido el aborto. En muchos países donde se limita marcadamente la práctica del aborto, éste se permite en casos de violación, pero aun así, las mujeres con frecuencia se enfrentan con obstáculos casi insuperables para obtener servicios de aborto permitidos por la ley.
“Ipas está trabajando para lograr la disponibilidad de los servicios de
aborto. Somos la presencia que constantemente dice que el acceso al aborto es
algo que las sobrevivientes de agresión sexual deben tener y que las mujeres en
todas partes del mundo deben tener. Somos una voz que necesita ser escuchada”,
dijo Billings.
Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones
e-mail: sherkk@ipas.org
teléfono: 919.960.5612
fax: 919.929.0258
