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En toda la extensión de la región de América Latina, las preguntas si se debe permitir que las mujeres interrumpan sus embarazos, cuándo y cómo, son difíciles de hacer y mucho más de contestar. Más aún, debido a las costumbres culturales, experiencias personales, el estigma, la renuencia a tratar el asunto en público y la falta de un vocabulario común sobre el aborto, resulta difícil evaluar las creencias y opiniones de la gente.
En una nueva publicación de Ipas se examina la forma en que la prensa trata estos asuntos en Nicaragua. El aborto terapéutico en Nicaragua: Un análisis de los medios escritos de comunicación examina todos los artículos periodísticos relacionados con el aborto terapéutico (aborto efectuado cuando la vida o la salud de la mujer corre peligro) publicado en los dos periódicos más importantes de Nicaragua, El Nuevo Diario y La Prensa, desde octubre de 2006 hasta octubre de 2007: el primer año después de la penalización del aborto terapéutico.
“El debate que se generó a partir de la derogación del aborto terapéutico fue confuso y polarizado; los medios de comunicación jugaron un papel muy importante en crear opinión pública más informada”, escriben las autoras del estudio: Karen Padilla y Cecilia Espinoza. “Con este informe esperamos motivar a la reflexión sobre la opinión pública expresada acerca del aborto en general y el aborto terapéutico en particular, además de invitar a los diferentes actores involucrados a promover el acceso a información basada en la evidencia científica y el respeto de los derechos humanos de las mujeres.”
El análisis proporcionó información detallada sobre 338 artículos. En dos terceras partes (el 67 por ciento) de los artículos que trataron el aborto terapéutico como el tema principal, se presentó un punto de vista a favor de la despenalización del aborto terapéutico; en el 20 por ciento se presentó una posición principalmente en contra y en el 14 por ciento se presentó una postura neutral.
“Ambos periódicos diarios se refirieron a la forma en que el gobierno nicaragüense les negó a las mujeres sus derechos humanos fundamentales al prohibir el aborto terapéutico. La denegación de los derechos de las mujeres a la vida y la salud es un marcado contraste a varios tratados ratificados por el gobierno nicaragüense”, afirman Padilla y Espinoza.
Además de los derechos humanos, también se plantearon razones médicas como un argumento importante a favor de la despenalización del aborto terapéutico. Muchos artículos destacaron quejas de prestadores de servicios de salud y médicos que habían informado que la ley les impedía atender rápida y eficazmente a las mujeres embarazadas afligidas. Algunos médicos informaron que temen atender a las mujeres embarazadas porque creen que, de acuerdo con la ley, el tratamiento que causa la interrupción del embarazo (como el tratamiento de un embarazo ectópico o de un aborto espontáneo incompleto) podría llevar a la cárcel. Además, a algunos profesionales de la salud les preocupa que a los argumentos políticos y teológicos a favor de la prohibición se les dé precedencia sobre la información científica.
Según Padilla y Espinoza, la Iglesia católica —una figura importante detrás del cambio de ley— también parece ser responsable de los artículos contra la despenalización del aborto terapéutico. Sin embargo, no todos los grupos religiosos estaban a favor de la prohibición: Católicas por el Derecho a Decidir Nicaragua, los ministerios Ríos de Agua Viva y Apostolar Centro Cristiano, y un grupo de estudiantes feministas de teología llevaron a cabo una campaña activa contra la prohibición del aborto terapéutico.
Varias otras temáticas surgieron del informe. Una preocupación es la falta de una definición del aborto terapéutico. Sólo un 10 por ciento de los artículos explicaron claramente el aborto terapéutico. Si se proporcionan estos datos, el público estaría mejor informado y podría participar más en el asunto, explican las autoras.
Aproximadamente dos terceras partes de los artículos examinados fueron reportajes noticiarios, y una tercera parte era artículos de opinión. Un 78 por ciento de los artículos trataba específicamente del aborto terapéutico, y el 22 por ciento del aborto terapéutico como un tema secundario.
Las autoras concluyen la publicación con un llamado al gobierno nicaragüense a escuchar al creciente número de voces a favor de la despenalización del aborto terapéutico.
“Son las organizaciones de la sociedad civil, como los movimientos de mujeres, las sociedades médicas, las organizaciones de derechos humanos y la academia, quienes han mantenido la denuncia de violación de los derechos de las mujeres, adolescentes y niñas en la que ha incurrido el Estado, faltando a su obligación de proteger, garantizar y promover los derechos de los y las ciudadanas”, escriben Padilla y Espinoza.
Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org