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12 mayo 2008
Mujer mozambicana sonriente
En la Proclamación de Teherán de 1968, se estableció la planificación familiar como un derecho humano.

El 13 de mayo de 1968, en un congreso para evaluar los avances relacionados con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la comunidad internacional reconoció el derecho de las parejas de planificar sus familias, libre de acoso o coerción. En los 40 años transcurridos desde entonces, los gobiernos han reafirmado una y otra vez los derechos de las parejas y personas de determinar su futuro reproductivo, pero aún falta mucho más por hacer para garantizar que las mujeres y los hombres tengan acceso a los servicios y la información que necesitan para ejercer sus derechos.

La “Proclamación de Teherán”, emitida al final de la Conferencia Internacional de los Derechos Humanos, celebrada en 1968, declaró: "Los padres tienen el derecho humano fundamental de determinar libre y responsablemente el número de sus hijos y los intervalos entre los nacimientos". Para las mujeres en los países desarrollados, quienes desde hace muchos años tienen acceso a condones y píldoras anticonceptivas en su farmacia local, la declaración parece haber tenido poca importancia. Pero fue sólo tres años antes, en 1965, que la Corte Suprema de Estados Unidos había revocado leyes estatales que prohibían el uso de métodos para el control de la natalidad en Griswold contra Connecticut. Una declaración donde se afirma el derecho de las parejas en todo el mundo a planificar sus familias, fue nada menos que revolucionaria.

En las décadas subsiguientes, la declaración sentó las pautas para acuerdos internacionales posteriores, incluida la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979), el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (El Cairo, 1994) y la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995). Estos acuerdos reconocieron que el derecho fundamental de controlar su propia fertilidad es uno de los derechos humanos más fundamentales. Las respuestas nacionales a estos acuerdos han propiciado mayor acceso a la información y los servicios de salud en muchos paísies, incluidos los métodos anticonceptivos modernos y la anticoncepción de emergencia, el trato humano de las mujeres que sufren complicaciones del aborto inseguro y aborto voluntario y seguro, según lo permite la ley.

“La planificación familiar evita el embarazo no deseado y el aborto. Salva la vida de las mujeres. Sin embargo, aún nos falta mucho por lograr nuestro objetivo de acceso universal”, dice Elizabeth Maguire, Presidenta y Directora Ejecutiva de Ipas.

Recientes cálculos indican que, mundialmente, 536,000 mujeres mueren de causas relacionadas con el embarazo cada año, de esas más de 66,000 mueren a consecuencia del aborto inseguro. Los investigadores calculan que el acceso universal a los servcios de planificación familiar podría salvar la vida de unas 175,000 mujeres cada año, y casi dos millones de niños. No obstante, aproximadamente 200 millones de mujeres dicen que desean postergar o evitar embarazos, pero no están usando anticonceptivos eficaces. Por falta de los medios para evitar el embarazo no deseado, muchas mujeres corren riesgo de tener complicaciones en el embarazo, o quizás recurran al aborto inseguro, arriesgando su vida y su salud.

Si tienen acceso a la información y servicios de planificación familiar, las mujeres son más saludables y, por consiguiente, sus hijos también son más saludables. Las mujeres jóvenes que tienen la posibilidad de aplazar el parto continúan sus estudios por más tiempo, y sus hijos también, en particular las niñas. Como indicio del éxito en los últimos 40 años, el uso de métodos anticonceptivos modernos ha aumentado del 10 por ciento de las parejas casadas a nivel mundial a un 58 por ciento, pero en muchos países menos desarrollados, menos del 20 por ciento de las parejas usan métodos de planificación familiar.

“En Ipas, creemos que ninguna mujer debería verse obligada a poner en riesgo su vida, su salud, su fertilidad, su bienestar o el bienestar de su familia por carecer de opciones seguras de salud reproductiva”, afirma Maguire.


Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones

e-mail: sherkk@ipas.org
teléfono: 919.960.5612
fax: 919.929.0258