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16 marzo 2006
Dos terceras partes de los adultos analfabetas del mundo son mujeres. Pero cuando las niñas y las mujeres reciben tan siquiera la educación más básica, su alfabetismo desencadena una reacción que se va extendiendo por todas sus familias y sus comunidades.
Foto cortesía de Amy Vitale, Panos Pictures.

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, una ocasión para celebrar los logros y el gran potencial de los 3 billones de mujeres del mundo.

En países desde Australia hasta Yemen se celebrará el tema “Las mujeres en la toma de decisiones” para el Día Internacional de la Mujer 2006.

La celebración nos invita a reflexionar sobre la condición jurídica y social de las mujeres traspasando las fronteras de geografía, idioma, etnia, clase y oportunidad. He aquí algunos indicadores que muestran qué tan lejos han avanzado las mujeres, y cuán lejos tenemos que ir para garantizar la igualdad de género a nivel mundial.

Las mujeres en la política
Las mujeres continúan alcanzando cargos políticos o puestos influyentes, particularmente en los países en desarrollo. Las estadísticas compiladas por la Unión Inter-Parlamentaria muestran que Ruanda es el principal país del mundo con el porcentaje más alto (48.8%) de mujeres en parlamentos nacionales. Gran parte de los logros del mundo han surgido tras la implementación de leyes que exigen que las mujeres constituyan determinados porcentajes de los organismos legisladores. Estados Unidos queda muy atrás de Ruanda, ya que es clasificado como el N. º 69; en el Senado de EE.UU., 14 de 100 senadores son mujeres.

En 2005, en dos países se eligieron mujeres como jefes de Estado: Chile y Liberia. En su discurso de toma de posesi ón, la Presidenta de Liberia, Ellen Johnson-Sirleaf, dijo que ella está comprometida a tratar el problema de la violaci ón, un crimen de guerra y violación de derechos humanos que continúa extendiéndose incluso después de terminada la larga guerra civil de esta nación de África occidental.

No obstante, aun cuando las mujeres logran romper las barreras que les impiden alcanzar puestos en política en sus países de origen, ninguna mujer ha encabezado la Organización de las Naciones Unidas como Secretaria General.

Las mujeres y la salud
En Estados Unidos, las mujeres están listas para determinar las futuras normas en atención ginecológica y obstétrica; según el Programa de Mujeres en Medicina de la Asociación de Colegios Médicos Americanos, en el año 2004, más del 74 por ciento de todos los residentes médicos en gineco-obstetricia en EE.UU. eran mujeres: un alza del 56 por ciento comparado con tan sólo una década antes.

Sin embargo, pese a los acuerdos internacionales en los que se afirma que el acceso a los servicios de salud es un derecho humano esencial, la salud reproductiva de las mujeres es desestimada en todas partes del mundo. Cada año, más de 500,000 mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo, 70,000 expresamente a consecuencia del aborto realizado en condiciones de riesgo. La mayoría de estas muertes ocurren en los países en desarrollo, donde existe una escasez de profesionales de la salud capacitados y de equipo actualizado.

Incluso en Estados Unidos, las mujeres y los niños engrosan las filas de los no asegurados.

Las mujeres y el trabajo
A pesar de que la labor de las mujeres alimenta la producción de alimentos a nivel mundial y toda la economía global, pocos de los negocios principales del mundo están dirigidos por mujeres. Según los datos de 2002 provenientes de Catalyst, una organización de investigación centrada en la representación de las mujeres en los negocios, sólo seis de las empresas Fortune 500 (es decir, del palmarés anual de las 500 empresas con mayores beneficios en EE.UU.) tuvieron una mujer como presidenta, mientras que el 46 por ciento de la población activa de EE.UU. es de sexo femenino.

Las mujeres y la educación
En Estados Unidos, actualmente las mujeres constituyen la mayoría de las personas que se matriculan en las universidades. Pero cuando se trata de la educación a nivel mundial, las mujeres y las niñas a menudo son las últimas en ir a la escuela y las primeras en abandonar sus estudios cuando cambian las circunstancias de su familia. Según la Organización de las Naciones Unidas (la cual declaró el período 2003-2012 la Década de la Alfabetización), dos terceras partes de los 860 millones de adultos del mundo que se estima son analfabetos o casi analfabetos son mujeres.

El educar a las niñas es de suma importancia no sólo para su futuro, sino que también para mejorar el futuro de su familia y su comunidad. Las investigaciones muestran que según van aumentando los niveles de escolaridad de las mujeres, ellas tienen menos niños, que también son más saludables. Cuando las mujeres entienden la palabra escrita, pueden ejercer más control sobre su fertilidad e interpretar mejor la información sobre la salud. Asimismo, sus hijos tienden a permanecer en la escuela por más tiempo. Estos vínculos son tan importantes que se han incluido en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU.

Las mujeres que son saludables, alfabetizadas y capaces de hablar libremente pueden definir y defender sus derechos. La atención de la salud de alta calidad, la alfabetización y una participación más amplia en los procesos políticos son todos ingredientes esenciales de la receta para un mundo mejor.


Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones

e-mail: sherkk@ipas.org
teléfono: 919.960.5612
fax: 919.929.0258